CONEXIÓN CON DIOS
Que increíbles cambios ha sufrido en los últimos 100 años la forma en que los seres humanos nos comunicamos. De la época en que para saber algo de un familiar distante debíamos escribir una carta, depositarla en el correo y esperar semanas a que nos fuese contestada, pasamos a usar teléfonos celulares, mensajes en internet, video llamadas, y otros muchos medios.
Los promotores de toda esta suerte de aparatos tecnológicos nos hacen creer que, usándolos tendremos una mejor comunicación y lo cierto es que cada vez somos menos capaces de establecer una verdadera comunicación con nuestro prójimo.
Nunca antes los seres humanos hemos estado tan distantes los unos de los otros, tan solos, a pesar de la multitud a nuestro alrededor.
¿Y qué decir de la capacidad de comunicarnos con nuestro creador?
Algunos estarán pensado que eso jamás ha sido posible, que nadie nunca ha podido realmente hablar con Dios…y tienen razón. Jesús afirmó:
Juan 5:37 y también el Padre, que me ha enviado, da testimonio a mi favor, a pesar de que ustedes nunca han oído su voz ni lo han visto,
Pero yo no he insinuado que perdiéramos la capacidad de hablar con Él sino la capacidad de comunicarnos con Él.
Dos personas que desean comunicarse no necesariamente deben hablar, pueden hacer uso de medios que les permiten transmitirse mutuamente sentimientos y emociones; medios que bien usados resultan eficaces.
El Todopoderoso ha tenido siempre el interés de mantenerse comunicado con su creación y para ello ha utilizado diversos medios:
Job 33:14 Sin embargo, en una ó en dos maneras habla Dios; Mas el hombre no entiende.
15 Por sueño de visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho;
16 Entonces revela al oído de los hombres, Y les señala su consejo;
Hebreos 1:1 DIOS, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas,
2 En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo:
Hemos de entender que la gloria del Padre haría morir a cualquier ser humano que le viera u oyera, los hombres antiguos lo sabían. El ser humano perdió la gloria que tuvo al principio y con ello perdió la comunión con Dios (El Padre).
Aún con ello, Dios procuró la manera de hablar con el hombre. A través de su hijo, al cual ungió Dios
Deuteronomio 5:23 Pero cuando ustedes oyeron aquella voz que salía de entre las tinieblas, y vieron el monte en llamas, todos ustedes, los jefes de las tribus y los ancianos, vinieron a hablar conmigo
24 y me dijeron: Verdaderamente el Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su poder, y hemos oído su voz, que salía de en medio del fuego. Hoy hemos comprobado que Dios puede hablar con los hombres sin que estos mueran.
Aquellos antiguos no comprendieron que Dios les hablaba por medio de aquél que era el reflejo de su gloria y la imagen de su sustancia; se consideraron indignos de escucharle y se procuró la intermediación de hombres especiales que desarrollaron la habilidad de escuchar y hablar con el hijo de Dios.
Éxodo 33:9 Y cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y poníase á la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.
Esta raza de hombres se conoció con el nombre de: profetas. Hombres especiales con los que Dios se comunicaba en sueños, en visiones de maneras que solamente ellos podían. Pero no solamente escuchaban, también eran capaces de hablarle, de pedirle, de interceder a favor de los suyos
1ª Reyes 17:17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo de la dueña de la casa. La enfermedad fue tan grave que se quedó sin aliento.
18 Entonces dijo ella a Elías: ¿Qué tengo que ver yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido aquí a recordarme mis pecados y a hacer morir a mi hijo?
19 Dame acá tu hijo le dijo él. Lo tomó entonces Elías de su regazo, lo llevó al aposento donde él vivía y lo puso sobre su cama.
20 Luego clamó a Jehová diciendo: "Jehová, Dios mío, ¿también a la viuda en cuya casa estoy hospedado vas a afligir, haciendo morir su hijo?"
21 Se tendió sobre el niño tres veces y clamó a Jehová: "Jehová, Dios mío, te ruego que hagas volver el alma a este niño".
22 Jehová oyó la voz de Elías, el alma volvió al niño y este revivió.
23 Tomó luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, lo entregó a su madre y le dijo: Mira, tu hijo vive.
24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora reconozco que tú eres un varón de Dios y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.
¿Qué hacía de aquellos hombres, hombres especiales?, ¿hombres a los que Dios podía usar y con los que podía comunicarse?
Las Sagradas Escrituras pueden iluminarnos al respecto:
1ª Samuel 3:7 Samuel no conocía al Señor todavía, pues él aún no le había manifestado nada.
8 Pero por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y este se levantó y fue a decirle a Elí: Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería? Elí, comprendiendo entonces que era el Señor quien llamaba al joven,
9 dijo a este: Ve a acostarte; y si el Señor te llama, respóndele: Habla, que tu siervo escucha. Entonces Samuel se fue y se acostó en su sitio.
Samuel escuchaba la voz de Dios pero no lo reconocía aún, en aquella primera lección que Samuel recibió aprendió que para poder comunicarse con Dios era necesario:
· Reconocer que El es nuestro Señor y nosotros sus siervos.
· Estar dispuestos a callar y escuchar.
“Habla, que tu siervo escucha”… Elí le decía a Josué: de esa manera se le responde a Dios.
Muchos de nosotros pensamos en un Dios que es al estilo de los genios en las caricaturas, en cuanto le necesitamos le llamamos y el aparece dispuesto a servirnos. Tal cosa no existe. Dios es nuestro Señor, somos nosotros sus siervos.
El conseguir de Dios un favor es algo que debe procurarse en actitud de humildad, aún con lágrimas. Del mismo Señor Jesús la palabra dice:
Hebreos 5:7 Mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo, con voz fuerte y muchas lágrimas oró y suplicó a Dios, que tenía poder para librarlo de la muerte; y por su obediencia, Dios lo escuchó.
Vuelve a leer la última parte del verso anterior: por su obediencia Dios lo escuchó. El mismo Hijo de Dios debió tener la actitud correcta (suplicó), debió llenar el requisito previo (la obediencia) y solamente así: Dios lo escuchó.
La relación de Dios con aquellos hombres a quienes escogía como profetas, tenía propósito, Dios les requería a su servicio y a cambio el hombre de Dios recibía recompensa, aunque esta recompensa no se recibiese de inmediato.
Dios deseaba hacer llegar un mensaje:
Salmos 78:1 Pueblo mío, atiende a mi enseñanza; ¡inclínate a escuchar lo que te digo!
2 Voy a hablar por medio de refranes; diré cosas que han estado en secreto desde tiempos antiguos.
3 Lo que hemos oído y sabemos y nuestros padres nos contaron,
4 no lo ocultaremos a nuestros hijos. Con las generaciones futuras alabaremos al Señor y hablaremos de su poder y maravillas.
5 Dios estableció una ley para Jacob; puso una norma de conducta en Israel, y ordenó a nuestros antepasados que la enseñaran a sus descendientes,
6 para que la conocieran las generaciones futuras, los hijos que habían de nacer, y que ellos, a su vez, la enseñaran a sus hijos;
7 para que tuvieran confianza en Dios y no olvidaran lo que él había hecho; para que obedecieran sus mandamientos
8 y no fueran como sus antepasados, rebeldes y necios, faltos de firmeza en su corazón y espíritu; ¡generación infiel a Dios!
Dios requería un pueblo celoso de buenas obras, capaz de serle fiel, dócil para dejarse guiar pero el pueblo se negaba a escuchar, endurecían su corazón y por ello ganaban condenación y castigo. Los profetas iban al pueblo y procuraban hacer volver sus corazones a Dios, algunos lo conseguían (Jonás en Nínive) otros no.
Jeremías 7:12 Andad empero ahora á mi lugar que fue en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.
13 Ahora pues, por cuanto habéis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehová, y bien que os hablé, madrugando para hablar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis;
14 Haré también á esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y á este lugar que di á vosotros y á vuestros padres, como hice á Silo:
La virtud del hombre de Dios entonces consistía en saber comunicarse, comunicarse con Dios y comunicarse con su pueblo. Una comunicación que era capaz de hacer cambiar, de transformar…un ejemplo brillante es el de Juan (el bautista):
Lucas 1:76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos;
77 Dando conocimiento de salud á su pueblo, Para remisión de sus pecados,
78 Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó de lo alto el Oriente,
79 Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.
80 Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel.
Quiero antes de continuar invitarte a listar las virtudes que hemos aprendido que posen los hombres que se comunican con Dios:
o Tiene la actitud correcta (humildad), reconoce que es él el siervo.
o Sabe callar.
o Sabe escuchar.
o Es obediente.
o Tiene un corazón firme.
o Tiene un espíritu fuerte.
Diré ahora que el hombre de Dios es un hombre fiel a su llamado, ha recibido su inspiración y no la cambiará por sus propias palabras; dirá lo que su Señor le ha enviado a decir:
1ª Pedro 4:11 Si alguno habla, hable conforme á las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme á la virtud que Dios suministra: para que en todas cosas sea Dios glorificado por Jesucristo, al cual es gloria é imperio para siempre jamás. Amén.
2ª Pedro 1:20 Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación;
21 Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo.
El hombre de Dios se constituye en su representante, es un enviado. Al hablar, lo hace en nombre de su Dios y las palabras que le han sido dadas tienen poder:
Lucas 10:16 El que á vosotros oye, á mí oye; y el que á vosotros desecha, á mí desecha; y el que á mí desecha, desecha al que me envió.
1ª Timoteo 4:16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren.
Las Sagradas Escrituras narran historias de hombres que se llamaron a si mismos profetas del Altísimo, hombres a los que Dios no había elegido ni enviado, hombres que engañaban al pueblo y lo hacían errar en sus caminos. No conocían a Dios ni habían estado en su presencia por lo que sus palabras carecían de poder. Sus mentiras sólo los condujeron a la muerte.
Salmos 34:11 Venid, hijos, oídme; El temor de Jehová os enseñaré.
12 ¿Quién es el hombre que desea vida, Que codicia días para ver bien?
13 Guarda tu lengua de mal, Y tus labios de hablar engaño.
14 Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.
El hombre de Dios antes de hablar ha llenado su corazón de su palabra, ha saciado su propia sed
Mateo 12:35 El hombre bueno del buen tesoro del corazón saca buenas cosas: y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas.
36 Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
1ª Juan 1:1 Lo que era desde [el] principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado atentamente y nuestras manos palparon, respecto a la palabra de la vida
2 sí, la vida fue manifestada, y nosotros hemos visto y estamos dando testimonio e informándoles de la vida eterna que estaba con el Padre y nos fue manifestada,
3 lo que hemos visto y oído se lo estamos informando también a ustedes, para que ustedes también estén teniendo participación con nosotros. Además, esta participación nuestra es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
4 De modo que escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea a plenitud.
El que ha estado en la presencia de Dios y conoce su majestad le guarda un temor reverente, sabe que se debe a Dios y que la única forma de que Dios le vuelva a recibir y a escuchar es permanecer fiel a su voluntad.
Juan 9:31 Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye.
A esta altura de mi discurso diré que ningún profeta u hombre de Dios es efectivo en su labor si no cree el mismo en el mensaje que ha recibido; si no cree en el que le ha enviado. No es posible imaginarse a un Elías pidiéndole a Dios que descendiera fuego del cielo…sin creer que realmente descendería. Tanto creyó, que tomó agua y la derramó en abundancia sobre el altar. Esa convicción, esa certeza en lo que se cree, es lo que sella al profeta, es la marca de los Hijos de Dios
Efesios 1:12 Para que seamos para alabanza de su gloria, nosotros que antes esperamos en Cristo.
13 En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
El que ha llegado a ser un Hijo de Dios mantiene un vínculo inquebrantable con los que son semejantes a el
Hebreos 4:2 Porque a nosotros también se nos han declarado las buenas nuevas, así como a ellos también; pero la palabra que fue oída no les aprovechó, porque no estaban unidos por fe con los que sí oyeron.
Ya he hablado de las virtudes del hombre de Dios, de su servicio, quisiera entonces compartir algo sobre sus beneficios, es decir sobre su salario:
1ªJuan 5:13 Estas cosas he escrito á vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos oye.
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado.
Espero que ésta reflexión te haya hecho sentir el deseo de desarrollar tu habilidad de comunicarte con Dios, te dejo con la misma reflexión con la que Pablo se despidió de Timoteo:
2ª Timoteo 4:1 En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo:
2 Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.
3 Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír.
4 Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos.
5 Tú, por el contrario, sé prudente en todas las circunstancias, soporta los sufrimientos, dedícate a la evangelización; cumple con los deberes de tu ministerio.
Paz a ti.
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