martes, 12 de julio de 2011

La Razón De La Cruz

LA RAZÓN DE LA CRUZ

Para todo ser humano que ha tenido el privilegio de ser padre, es difícil entender la razón por la que el Todopoderoso Dios no sólo permitió que su unigénito Hijo muriese en la cruz, sino que incluso lo alentó a hacerlo.
Los conciudadanos de Jesús, fueron incapaces de comprender el motivo por el cual aquél a quien habían escuchado decir que podía reedificar el templo en tres días no era capaz de librarse de sus opresores  y descender de la cruz.
Mateo 27: 33  Y como llegaron al lugar que se llamaba Gólgota, que es dicho, El lugar de la calavera,
34  Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel: y gustando, no quiso beberlo
35  Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
36  Y sentados le guardaban allí.
37  Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDÍOS.
38  Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
39  Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,
40  Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

Es por eso importante reflexionar en la razón de la cruz. Es decir, en el motivo por el cual el Padre celestial se permitió a si mismo ver morir a su único hijo. Y también en el motivo por el cual nuestro Señor Jesucristo rehusó hacer uso de su poder y decidió permitir que le diesen muerte.

Antes de entrar al desarrollo de nuestro estudio, hemos de recordar: que las cosas del Señor se han de examinar espiritualmente.

1ª Corintios 2: 12  Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios,  para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.
13  Esto es precisamente de lo que hablamos,  no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu,  de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales.
14  El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios,  pues para él es locura.  No puede entenderlo,  porque hay que discernirlo espiritualmente.

Te invito a que antes de continuar la lectura, te permitas el tiempo de hacer una pequeña plegaria pidiendo al Todopoderoso su dirección e inspiración.

Iniciemos entonces nuestra búsqueda de la razón por la cual el Padre celestial y su hijo Jesucristo permitieron que simples mortales condenaran a muerte en la cruz al que había venido a ser el Salvador de todos los hombres.

Pues bien, las Sagradas escrituras nos enseñan que la relación que el pueblo de Israel tuvo con Dios y las leyes bajo las cuales Dios les hizo vivir, crearon una barrera; es decir, una separación entre el pueblo escogido y el pueblo gentil.

Los primeros eran considerados hijos mientras los segundos estábamos huérfanos. Unos eran considerados cercanos, los otros extranjeros.

Mateo 15: 24  No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel contestó Jesús.
25   La mujer se acercó y,  arrodillándose delante de él,  le suplicó: ¡Señor,  ayúdame!
26  Él le respondió: No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.
27  Sí,  Señor;  pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
28  ¡Mujer,  qué grande es tu fe!  --contestó Jesús--.  Que se cumpla lo que quieres.  Y desde ese mismo momento quedó sana su hija.

El apóstol lo explica de la siguiente manera:

Efesios 2: 11  Por lo tanto, recuerden ustedes los gentiles de nacimiento los que son llamados  "incircuncisos"  por aquellos que se llaman  "de la circuncisión",  la cual se hace en el cuerpo por mano humana,
12  recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo,  excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa,  sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Efesios 2: 14   Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación;

Para derribar esa barrera que nos excluía de las promesas, era necesario pagar el precio de nuestra desobediencia y dado que nosotros no éramos capaces de cancelarlo estábamos condenados a ser hijos de ira.

Efesios 2: 3  En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos,  impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás,  éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.
La desobediencia del pueblo escogido (Israel) y su falta de entrega al propósito que Dios escogió para ellos, generó una oportunidad para los gentiles.
Hebreos  10: 4  Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
5  Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y presente no quisiste; Mas me apropiaste cuerpo:
6  Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
7  Entonces dije: Heme aquí (En la cabecera del libro está escrito de mí) Para que haga, oh Dios, tu voluntad.
8  Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron, (las cuales cosas se ofrecen según la ley,)
9  Entonces dijo: Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero.
10  En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.
Es en este momento, en que interviene el Hijo de Dios. Él no quiso que estuviésemos ajenos a El, y se propuso reconciliarnos (volvernos en amistad) con el Padre.
El Padre acepta nuestra redención por medio de su Hijo, como está escrito:
Colosenses 1:12  dando gracias con alegría al Padre.  Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz.
13  Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo,
14  en quien tenemos redención, el perdón de pecados.
15  Él es la imagen del Dios invisible,  el primogénito de toda creación,
16 porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra,  visibles e invisibles,  sean tronos,  poderes,  principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él.
17  Él es anterior a todas las cosas,  que por medio de él forman un todo coherente.
18  Él es la cabeza del cuerpo,  que es la iglesia.  Él es el principio,  el primogénito de la resurrección,  para ser en todo el primero.
19  Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud
20  y,  por medio de él,  reconciliar consigo todas las cosas,  tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo,  haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz.
21  En otro tiempo ustedes,  por su actitud y sus malas acciones,  estaban alejados de Dios y eran sus enemigos.
22  Pero ahora Dios,  a fin de presentarlos santos,  intachables e irreprochables delante de él, los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte,
23  con tal de que se mantengan firmes en la fe,  bien cimentados y estables,  sin abandonar la esperanza que ofrece el evangelio.  Éste es el evangelio que ustedes oyeron y que ha sido proclamado en toda la creación debajo del cielo,  y del que yo,  Pablo,  he llegado a ser servidor.

Claro que para aquel que no es capaz de escudriñar las cosas espiritualmente todo esto es una locura:

1ª Corintios  1: 17  Pues Cristo no me envió a bautizar sino a predicar el evangelio,  y eso sin discursos de sabiduría humana,  para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia.
18  Me explico:  El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden;  en cambio,  para los que se salvan,  es decir,  para nosotros,  este mensaje es el poder de Dios.
19  Pues está escrito: "Destruiré la sabiduría de los sabios;  frustraré la inteligencia de los inteligentes."
20  ¿Dónde está el sabio?  ¿Dónde el erudito?  ¿Dónde el filósofo de esta época?  ¿No ha convertido Dios en locura la sabiduría de este mundo?
21  Ya que Dios,  en su sabio designio,  dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana,  tuvo a bien salvar,  mediante la locura de la predicación,  a los que creen.
22  Los judíos piden señales milagrosas y los gentiles buscan sabiduría,
23 mientras que nosotros predicamos a Cristo crucificado.  Este mensaje es motivo de tropiezo para los judíos,  y es locura para los gentiles,
24 pero para los que Dios ha llamado,  lo mismo judíos que gentiles,  Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios. 

El mensaje de la cruz explica el poder de Dios, es por ello que para sus hijos es importante descifrarlo.

Ya hemos aprendido que el Padre aceptó reconciliarnos con El mediante la intervención de su hijo.

Ahora diremos para lograr nuestra reconciliación, nuestra deuda debe ser saldada y que para ello nos es necesario morir.

Romanos 6: 23   Porque la paga del pecado es muerte…

Pero si para estar en paz con Dios debíamos morir, ¿cómo luego estaríamos reconciliados?, ¿querría Dios estar reconciliado con los muertos?, claro que no.

Debía encontrarse la forma en que pagásemos sin dejar de existir, morir sin perecer o dejar de ser.

Romanos  6:3   ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús,  en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte?
4  Por tanto,  mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte,  a fin de que,  así como Cristo resucitó por el poder del Padre,  también nosotros llevemos una vida nueva.
5  En efecto,  si hemos estado unidos con él en su muerte,  sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección.
6 Sabemos que lo que antes éramos fue crucificado con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder,  de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado;
7  porque el que muere queda liberado del pecado.
8  Ahora bien,  si hemos muerto con Cristo,  confiamos que también viviremos con él.

Entendemos entonces que El tomó nuestro lugar, y al ser crucificado El, también estábamos siendo crucificados nosotros.

Una vez que nosotros fuimos muertos, la barrera de separación desapareció:

Efesios 2: 13  Pero ahora en Cristo Jesús,  a ustedes que antes estaban lejos,  Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.
14  Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo,  derribando mediante su sacrificio  el muro de enemistad que nos separaba,
15  pues anuló la ley con sus mandamientos y requisitos.  Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad al hacer la paz,
16  para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz,  por la que dio muerte a la enemistad.
17  Él vino y proclamó paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca.
18  Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.
19  Por lo tanto,  ustedes ya no son extraños ni extranjeros,  sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,

El apóstol recalca que nuestra deuda ha quedado cubierta (pagada):

Colosenses  2:13  Antes de recibir esa circuncisión,  ustedes estaban muertos en sus pecados.  Sin embargo,  Dios nos dio vida en unión con Cristo,  al perdonarnos todos los pecados
14  y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley.  Él anuló esa deuda que nos era adversa,  clavándola en la cruz.
Entendemos pues que la razón de la cruz ha sido nuestra redención, y que de no haber muerto Cristo en la cruz, nunca hubiésemos alcanzado a participar de la herencia de los santos en luz.

En gratitud al sacrificio de nuestro Señor y Salvador debemos nosotros procurar vivir para El:

Gálatas  2:20  He sido crucificado con Cristo,  y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí.  Lo que ahora vivo en el cuerpo,  lo vivo por la fe en el Hijo de Dios,  quien me amó y dio su vida por mí.

Ahora hemos dejado de pertenecer al mundo, hemos dejado de existir para servir a las cosas del mundo, hemos muerto para el mundo…
Gálatas 6:14  En cuanto a mí,  jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo,  por quien el mundo ha sido crucificado para mí,  y yo para el mundo.

El conmemorar la muerte de nuestro Señor en la Cruz no debe ser razón de tristeza, no para sus hijos. Sabemos que el soportó el dolor de su sacrificio teniendo la mirada puesta en la meta, es decir en el propósito que alcanzaba al morir:

Hebreos  12:2  Fijemos la mirada en Jesús,  el iniciador y perfeccionador de nuestra fe,  quien por el gozo que le esperaba,  soportó la cruz,  menospreciando la vergüenza que ella significaba,  y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.
Habiendo logrado terminar la obra que el padre le encomendó efectuar, nos permitió participar de la herencia de sus hijos, y hoy REINA CON PODER!

Filipenses  2: 5   La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,
6  quien,  siendo por naturaleza Dios,  no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
7  Por el contrario,  se rebajó voluntariamente,  tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.
8  Y al manifestarse como hombre,  se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte,  ¡y muerte de cruz!
9  Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
10  para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra,
11  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,  para gloria de Dios Padre.

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